Leire Rubio Olcotz

Primer Premio del concurso “A caldo” 2002, categoría de  a 17 a 30 años.

Esa cosa llamada libro

“Ting. Tingle, tingle, tangle tose ella es muy buena para la pesca, atrapa gallinas, en jaulas las mete ... pinzas, tenazas, tres gansos vienen en bandada... uno voló al este, el otro hacia el oeste, sobre el nido del cuco voló este.... F-u-e-r-a es fuera .... ahí viene el ganso y a ti te lleva”, es lo que puedo leer en la página 286. La portada es azul celeste y muestra un viejo y enorme candado con cuatro cadenas rotas. Sobre éste unas letras en mayúsculas de color naranja; pone: ALGUIEN VOLO SOBRE EL NIDO DEL CUCO.

Aquí sobre mi escritorio algunos más como él, cada vez menos comunes, como La Historia Interminable, El Pequeño Vampiro, La Isla Del Tesoro, Aforismos de Nietzche... cada uno de ellos leídos con emoción, miedo, alegría y entusiasmo entre otras muchas emociones y sobre todo con mucha satisfacción al final de estos.

Una vez leí que un libro abierto es un alma que habla; un libro cerrado, un amigo que espera y un libro olvidado, un corazón que llora. Y a eso voy, la juventud no lee. No niego que es totalmente de sentido común pensar que no a todo el mundo puede gustarle la lectura. Que no a todo el mundo le puede gustar el pollo, ni a todo el mundo le gusta esquiar, aunque parezca mentira (lo se por que a mi no me gusta ninguna de las dos). Pero hasta ahora el porcentaje de los que desechan el pollo no ha crecido descomunalmente, ni el número de los esquiadores a descendido con frenesí.

Tal vez no han sabido combinar sus aficiones con la lectura. Son totalmente compaginables las aficiones de cualquier joven con un libro o revista. Siempre hay un libro esperando que lo leamos y, así, aportarnos más datos o, inclusos experiencias sobre lo que nos apasiona, o sobre quienes nos apasionan. Existen libros de todo y todos (mientras no sea nuestro vecino o el colega del curro), podemos encontrar desde libros de cine, hasta de música, pasando por la moda, drogas, historias de amor que pueden ayudarnos en lo más cotidiano e historias de miedo o viajes que nos lo pondrán más fácil para soñar. De religión o misticismo para los creyentes o deportes para los que no paran quietos; incluso informática y videojuegos que nos enseñen trucos y así ahorrarnos algunas horas de juego para pasar de pantalla. Todos podemos sentirnos identificarnos, encontrar un hobby nuevo, aprender de un genial autor o aclarar las ideas.

Un libro puede cambiar vidas. Puedes recorrer la selva amazónica con El Viejo Que Leía Novelas De Amor, palpar el mas hermoso firmamento estrellado de Kenia en Memorias de África, Sentir el helado frío de Moscú con Anton Chejov o pisar las playas del caribe con El Viejo y El Mar. Todo desde tu casa, el parque o el autobús (¿Por Qué no?). Poseerás un más curtido vocabulario, destreza a la hora de escribir y el don de la imaginación te bendecirá con mayor fuerza. ¿Te parece poco?

Creo que el curso de nuestra vida podría dar un giro completo tras finalizar un libro. Me pasa constantemente. Leo un libro que muestra un tema que tal ves no me había planteado y tras la reflexión que plantea, mi parecer cambia. Por ejemplo: Tras leer “Frankenstein” te planteas el modo en que tratas a la gente, sobre si le das oportunidad para mostrar todo lo bueno que tienen y si tienes prejuicios que en ocasiones limitan tus círculos sociales. Al finalizar El Viejo Que Leía Novelas De Amor, tuve (y tengo) la obsesión de ver algún día el amozonas, de intentar hacer algo para preservar ese enorme y fantástico jardín, regalo de nuestra menospreciada madre naturaleza que tantas veces nos colma de bienes extraordinarios y de los que tan poco merecedores somos. Y así libro tras libro, artículo tras artículo hasta ir analizando las distintas decisiones que tendré que tomar o sobre las diferentes opiniones que tendre que apoyar, por que, un hombre sin cultura es un hombre sin opinión, y si no estamos bien informados sobre temas que nos interesan no podremos decantarnos sobre una u otra cosa.

El mejor momento para leer, en mi opinión. Es justo cuando voy a plantarme delante de la tele, tras comer, después de cenar.Y que no os estrañe tanto, cuando veo la programación y veo cosas como: Operación Triunfo, Gran Hermano, El Comisario....(así hasta una lista tan extensa como el universo) no puedo dejar de decirme; “Que haces viendo las cosas tan estúpidas que hacen estos individuos cuando podrías estar enterándote de que hacen Jim Hawkins, Livesey o Long John Silver, que además de ser más interesante, está mejor contado y puedo acudir donde cuando y como quiera yo”. Como decía el señor Groucho Marx, la tele ha hecho mucho por mi cultura, cuando enciendo la tele no puedo evitar tener que ir a la biblioteca a leer un buen libro.

Deberíais intentar buscar un libro que trate de eso que tanto os apasiona y os da razón de ser, elegir un sitio cómodo, silencioso y tranquilo, sentaros cuando no haya interrupción posible y leer (intentando pasar de la página 20, por que al principio aburren un poco). Os aseguro que reireis, lloraréis, asustaréis, amocionaréis y muchas veces sonreiréis. Todos los libros no os gustarán por igual y todas las veces no os sentiréis tan a gusto con la lectura, pero ocurre que al terminar un buen libro os sentiréis tan bien, tan desahogada y a la vez tan llena como cuando mantienes una charla sobre la vida con un buen amigo. Solo hay algo peor que quemar un libro: no leerlo.

Leire Rubio Olcotz