El retablillo de Don Cristóbal

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Un teatrillo de cartón compró Federico García Lorca con sus ahorros cuando era niño y supuso uno de sus primeros juguetes infantiles, que después fue ampliando con los nuevos decorados y personajes que él mismo dibujaba e inventaba.

Para ese pequeño tablado compuso sus primeras farsas, basadas en Cristobita, un personaje popular del guiñol de comienzos del XX, que Federico improvisaba de forma oral, mientras las representaba, y que después transcribiría literariamente.

De ellas, una de las primigenias es El retablillo de Don Cristóbal, donde se esbozan las situaciones y los personajes que luego dilatará y acrecerá en Los títeres de Cachiporra.

Pero en El retablillo... todo es pura burlería: la obra transcurre entre unas cuantas estampas y algún que otro cromo, como él califica a este tipo de escenas. Bien observada, se aprecia en la obra la carencia de principio y fin, porque se asiste al fragmento de una historia que, para contarla verdaderamente, necesita algo más que comedia, quizás tragicomedia, o drama, pero ya transgrediendo el género para títeres propiamente dicho en el que el autor estaba embarcado.

Gabalzeka trata de ser respetuoso con ese sentimiento, y deja la obra en su estado natural "disparatado", tratando de acercarla a los niños, porque precisamente a ellos iba destinada la obra que G. Lorca concibió.

Para ello, la utilización de títeres o marionetas nos ha parecido imprescindible, aunque el grupo está consolidado en la actuación corporal. Pero la magia, la fascinación que despiertan los muñecos dentro de un teatro guiñol es difícilmente superable, desde el punto de vista infantil, por la corporalidad que sustenta el actor. Y en la conjunción de ambas técnicas hemos querido hallar el equilibrio de unos textos dirigidos al público menudo pero inteligente, todavía no del todo contaminado por los medios y con capacidad para imaginar y disfrutar de la fantasía que producen los muñecos.

G. Lorca deja constancia de ello expresando al comienzo de la obra que "el poeta, que ha interpretado y recogido de labios populares esta farsa de guiñol tiene la evidencia de que el público sabrá recoger con inteligencia y corazón limpio, el delicioso y duro lenguaje de los muñecos."

"Todo el guiñol popular tiene este ritmo, esta fantasía y esta encantadora libertad que el poeta ha conservado en el diálogo. El guiñol es la expresión de la fantasía del pueblo y da el clima de su gracia y de su inocencia."

Y apostilla con una frase que parece escrita hoy día: "Así pues, el poeta sabe que el público oirá con alegría y sencillez expresiones y vocablos que nacen de la tierra y que servirán de limpieza en una época en que maldades, errores y sentimientos turbios llegan hasta lo más hondo de los hogares."

Y es que ahora, como a comienzos del siglo pasado, hay cosas que se repiten y que, de una u otra forma, no pasan de moda.

Gabalzeka Teatro

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

Título: El retablillo de Don Cristóbal

Autor: Federico García Lorca

INTÉRPRETES

El Poeta: Mikel Berrio

El Director: Iosu Kabarbaien

Don Cristóbal: Javier Salvo

El Enfermo: Marisol García

Doña Rosita: Mikel Berrio

La Madre: Marisol García

Escenario: Mikel Berrio, Marisol García

Vestuario: Javier Sáez, Marisol García

Marionetas: Javier Salvo, Marisol García

Luz y sonido: Iosu Kabarbaien

Dirección: Iosu Kabarbaien, Gabalzeka          

Producción: Gabalzeka Teatro

 

Espectáculo concebido para realizar al aire libre o en cubierto.

Destinado a todos los públicos, en especial al infantil.Image58.jpg (12854 bytes)

Duración: 45 minutos.

Espacio mínimo de escenificación: 5 m ancho; 4 m fondo; 2,20 m altura.

Electricidad (opcional): mínimo 3.000 w 220 vol.

 

Contratación: Javier Salvo

C/ Peralta, 8-1º. 31300 Tafalla

Tel. 948 70 25 22   Fax 948 75 54 04

gabalzeka@hotmail.com