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GABALZEKA TEATRO, es una experiencia teatral colectiva que abarca una treintena de años en el tiempo. La actividad desarrollada en Tafalla se ha presentado por toda Navarra, regiones circundantes, e incluso en los continentes americano y africano, representando en centros culturales y universidades y participando en diversos festivales.

telon.jpg (4172 bytes)GABALZEKA TEATRO comienza su andadura con otro nombre en 1969, de la mano de un joven director con varias experiencias en Latinoamérica, José María Cuesta. Comedias de Molière, Lope de Rueda, Alejandro Casona... dramas populares y vodeviles al gusto de un público añorante del teatro de evasión, marcan nuestra primera época.

Los años 70 en España suponen una convulsión política a la que nuestro teatro no es ajeno. Textos sudamericanos que escapan de la censura como La pancarta, El hombre que se convirtió en perro, El cepillo de dientes..., y otros de autores españoles comprometidos como Sonría señor dictador, El carro del teatro, etc, constituyen las armas con las que el teatro contribuye en aquella sociedad. Descubrimos autores españoles —nuevos entonces— como Arrabal, Riaza, Nieva o Romero, y participamos en la organización de Festivales de Teatro de carácter nacional con cierto sentido militante en la conquista de espacios para la libertad. En aquella época el grupo estuvo formado por estudiantes, trabajadores y profesionales unidos circunstancialmente al teatro, y contó con el mayor número de miembros de su historia, pasando de la treintena.

La complicada pieza de Riaza Retrato de dama con perrito, que estrenamos antes incluso que el Teatro Nacional Español –lo que sorprendió al propio autor, como nos hizo saber– marca el final de una etapa de nuestro teatro e inicia los 80 partiendo prácticamente de cero, ya que después de muchas peripecias, aventuras y circunstancias, el grupo casi se disuelve.

Marisol García, único miembro del grupo que lleva desde su fundación sin interrupciones, y Javier Salvo se encargaron de la formación de un grupo de jóvenes actores que más tarde impulsarían la renovación del grupo, su nueva expansión y la definitiva consolidación del mismo. Pioneros estudiantes de la Escuela Navarra de Teatro, participando en cursos de técnicas diversas como la tragedia clásica, Stanislavski, Grotowski, clown, danza..., de la mano de reconocidos profesionales como Miguel Narros, José Mauleón, Guillermo Eras, Lindsay Kemp, Berti Tobías, etc, la compañía amplia su formación teatral todo lo que puede.

El grupo trabaja en montajes concebidos sobre todo para «rodar» o «coger tablas», como La cantante calva de lonesco y El retablillo de Don Cristóbal de García Lorca, y después entra en proyectos más ambiciosos y atrevidos como Las criadas de Genet, o Madame de Sade de Mishima, además de sus propias creaciones.

El trabajo de investigación, siempre presente en el grupo, fue gestando, simultáneamente a las obras anteriores, una serie de creaciones propias, happenings que fueron realizándose en cualquier lugar y a lo largo de la década como El sentido, La ruina y La redención de la histeria, etc, así como otros basados en Calderón –Potestas Summus–, García Lorca –Así que pasen 50 años–, Borges –Emma Zunz–, Isaac Asimov, etc.

Los 90 suponen una fructífera continuación para el grupo, que fundamentalmente continúa en su línea de formación propia y también comienza a impartir clases de Introducción al Teatro, a niños entre cuatro y doce años en los centros escolares de la ciudad y su merindad, con los cuales se elabora una pequeña exhibición a fin de curso.

Prosiguen los montajes propios como El combate, etc, otro basado en los clásicos de Calderón y Shakespeare que titulamos La vida es el sueño de sueño noche de verano, uno más de Ionesco –La joven casadera–, y volvemos a retomar a J. L. Borges con un ambicioso montaje a partir del famoso relato titulado El Aleph, que marcó un hito para el grupo al poder representarla en varias ciudades de Venezuela por medio de una gira sufragada por el mismo grupo. Además fue seleccionada  e invitada a acudir al VI Festival Internacional de Teatro de Casablanca en 1993, con el que obtuvo destacadas críticas en los medios de comunicación.

Simultáneamente, se rehace un montaje que en los 70 fue famoso para el grupo, El carro del teatro, –de V. Romero– con el mismo éxito. Se vuelve a intentar montar las obras de Arrabal –El rey de Sodoma, El emperador y el arquitecto de Asiria, Operación Orangután– pero ninguna ve la luz por diferentes razones, y retomamos de nuevo los clásicos, con dos obras muy dispares en el tiempo y concepción teatral.

Por un lado, nos adentramos en el naturalismo de la mano de La señorita Julia y Strindberg en un montaje que supuso un reto técnico y artístico, por la elaborada concepción del mismo. Se representó en la zona, provincias limítrofes y fue seleccionado en certámenes y festivales como el I Certamen Nacional de Teatro Ciudad de Reinosa (Cantabria), y el Festival Internacional de Teatro de Casablanca (Marruecos) donde el grupo ya había afianzado su prestigio.

Por otro lado trabajamos entusiastamente en la adaptación de la comedia de Aristófanes La Paz, un montaje que concebimos casi como un musical, con todo el grupo involucrado en el mismo y con la utilización de fuego y pirotecnia, que recibió inmejorables críticas y se paseó desde Navarra hasta Casablanca pasando por el Teatro Rupreste de Termes (Soria), una auténtica experiencia teatral que fue aclamada por más de un millar de personas en una tarde de agosto del 98.

El año siguiente contratamos la dirección profesionalmente para montar la comedia de Jorge Díaz, uno de nuestros autores incondicionales, El jaguar azul, una pieza contada por cómicos de la legua del siglo XVI que transcurre entre España y las Américas. Otro esfuerzo porque la obra contó con complicados decorados y seis actores en escena.

Y ahora Gabalzeka anda metida en dos trabajos simultáneos: por un lado, repite la dirección profesional con Ramón Vidal y adapta la comedia Compañía del argentino Eduardo Rovner, por otro lado ha preparado el montaje de Edmond, obra del norteamericano David Mammet.

Y para colofón, por simple añoranza de tiempos pretéritos, los más veteranos de la formación han elaborado una nueva versión del Retablillo de Don Cristóbal, especialmente dirigido al público infantil, dieciocho años después de su estreno, en el que también participaron.

Resumir la vida de este grupo de teatro resulta más que difícil, con tanta historia como la que ha ido acumulando en todo este tiempo y muchas cosas se quedan en el tintero. Pero sirvan estas línea para situarse frente a la realidad colectiva que muchos han vivido, y que ahora componen Marisol García, Javier Salvo, Iosu Kabarbaien, Mikel Berrio, Amaia Eskiroz, Marga Arregi, Maite Hernández  y Cecilia Pascual.

Tafalla, Abril de 2001

Gabalzeka Teatro