POESÍAS

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Un día el Santo Hospital
De la Muy Ilustre Tafalla
se propuso algo especial
por que aunque a veces, se calla
en verdad, no había un real.
 
Y es que la hacienda era escasa
la obligación abundante
y los gastos de la Casa
refugio de tanta gente
iban creciendo sin tasa.
 
Había, pues que buscar
la ayuda del ciudadano.
Algo había que pensar
algo que echase una mano
para el apuro salvar.
 
Alguien propuso una Rifa
y esa idea fué la buena
quedandose como fija
pues no era malo el sistema
para incrementar la caja.
 
Se pensó un premio sabroso
que en la casa se criaba
no iba a resultar costoso
y además ilusionaba
a todos, un Cuto hermoso.
 
Así fué, seguramente
como se inició la historia
que para siempre, la gente
ha guardado en la memoria
y recuerda sonriente.
 
Y tuvo un final jocoso
con Cuto, Rifa y canción
que resumido, recojo
pues nació una tradición
que hizo al Cuto tan famoso.
 
Por que era un Cuto Divino
el que el Hospital rifaba
Un cuto cuyo destino
fué volver a donde estaba
y aquello fué un desatino.
 
Seguro que fué casual
que el número no saliera
o por que alguien quiso tal
o por que no se expidiera
aquel boleto fatal.
Pero alguno sospechó
que habá sido engañado
y el gran cisco organizó
poniendo en papel pautado
las coplas que el escribió.
En ellas cuenta la historia
de aquel cuto y del dislate
dejando feliz memoria
pues, que sin soñarlo el vate
el Cuto subió a la gloria.
 
Con el canto hizo al porcino
benéfico y tafallés
sospechoso de Divino
"mote" que dieron después
a nuestro ilustre cochino.
 
Pues Divino debió ser
como de milagrería
verle desaparecer
tras vender la lotería
y ya no volverlo a ver.
 
Más, lo que no sospechaban
quien escribió con humor
la pegadiza tonada
fué, que iba a ser la mejor
y tafallesa embajada.
 
Un canto entonado a coro
de un confín a otro confín
propagandista sonoro
de una Tafalla, que, al fin
usa al Cuto sin desdoro.
 
Por que en ella se relata
que en la Ciudad del Cidacos
unos metieron la pata
y otros armaron el taco
para hacerles la puñata.
 
Cuenta que fueron catorce
mil reales que se sacaron
pues, tras de contar con goce
esas cuentas resultanron
en Febrero, un día doce.
 
Afirman que el animal
tras mostrar ser de recibo
se rió del personal
regresando, despectivo
de nuevo al Santo Hospital.
 
Así que fueron en vano
reclamaciones y enojos
Allí, tras meterle mano
comieron de sus despojos
al menos, hasta el verano.
 
Si en otra Feria lo rifan
cantan en tono muy serio
compren San Pedro y San Juan
los números del misterio
que a mi no me pillarán.
 
Mas duró poco el enfado
y de aquel lance jovial
que la vuelta al mundo ha dado
quedó versión informal
en verso bienhumorado.
 
Verso y canción que son himno
entonado en Sol y en Fa
y es santo y señal muy digno
de quienes somos de la
"Orden del Cuto Divino".
 
Orden nacida en las Ferias
tafallesas de Febrero
y que entre otras cosas, más serias
tiene sentado un criterio
!Gozar una Fiesta Egregia¡.
 
"Bellas Damas, Caballeros"
mi penúltima quintilla
tiene el fin de demandaros
!Honra al Cuto y a Tafalla¡
de la que soys pregoneros.
 
Llegó, ya es hora, el final
de unos versos bien mediados
hechos en tarde otoñal
en los que se cuenta, al menos
un suceso original.
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Por Glosar el cerdo
-pongamos por ripio- mando
yo estas líneas
al Cuto Divio,
prestigiosa orden
de Tafalla. Y digo
que con mucho gusto
hablo del cochino:
buenas las manicas,
cremoso el tocino,
deliciosa la oreja,
¿el morro? !que rico¡
la morcilla gloria
manjar el chorizo
careta graciosa
saliendo asadico
lomo -cabezada-
!almuerzo bendito¡
el jamón, sin duda
lo más conocido,
es el santo y seña
del animalico..
Hasta los andares,
abren apetito.
Antes lo decía:
¿EL CUTO? !DIVINO¡.

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¿Quien no recuerda al ilustre
húesped de la cochiquera?
vivía como un señor,
ocupando una bajera
o la casa del corral
o el hueco de la escalera.
!Qué salvado con patatas
se cocía en la caldera,
elaborado en su honor
en la vieja chimenea.¡
!Barítono catorato¡
se acabó tu vida buena.
Los cuchillos acerados
ya se afilan en la piedra.
La necesidad humana
reclama tus excelencias
que han de ser durante el año,
almuerzo, comida y cena.
 
Una mañana de invierno,
de diciembre en las calendas,
se une el pelotón,
que hay que ejecutar sentencia:
un matarife muy gordo,
una sabia mondonguera,
unos vecinos amigos
y unos "muetes" sin escuela.
 
Barítono, a tu garganta
ya le han cortado las cuerdas.
Con la sangre, a borbotones,
se te va la vida entera,
mientras toman los presentes
mazapanes y mistela.
 
El condenado es llevado
al suplicio de la hoguera,
y su cuerpo lo acrisolan
llamas de olorosa leña.
 
El matarife en su cátedra,
ejerciendo la docencia,
da una lección magistral
de anatomía perfecta:
aquí el riñón, las costillas,
el hígado y la manteca.
La botana para el chico,
para que juegue con ella.
 
Al huésped de mil cuidados
cuatro forzudos lo pesan,
y como estaba apostado,
pesa cuarenta docenas.
 
El amo está satisfecho
y orgullosa está la dueña.
para merendar preparan,
chocolate con canela.
 
Por la noche se da el voto
a las morcillas expléndidas,
entre aromas exquisitos
del orégano y la especia.
 
Van a colgar de los techos
estalctitas selectas
de chorizos y perniles,
longanizas y panceta.
 
!Largo día de trajines
y también de enhorabuena¡,
que el cuto es un don divino,
que nos llena las despensas.

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"Viregen de San Comamos
que no vengan más de los que estamos
que todos los que han de venir
estén más allá de Madrid.
La voluntad es grande
pero la ración justa
más había ayer y no sobró
buen provecho nos de Dios.

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